La Neurona y el Principio de Todo o Nada explicado de forma sencilla
Una neurona (también llamada célula nerviosa) está especializada en transmitir señales eléctricas - por ejemplo, la orden del cerebro a un músculo para que se contraiga. Para lograrlo, tiene una forma muy particular.
El impulso eléctrico viaja desde las dendritas, pasando por el soma y el axón, hasta los botones terminales - allí la señal se transmite al músculo (o a la siguiente neurona).
💬 Mia le pregunta al Abuelo Theo
¿Cómo envía en realidad un nervio la orden "contraer el músculo" desde el cerebro hasta el músculo?
Como un pequeño impulso eléctrico llamado potencial de acción. Nace en el soma, recorre el axón a toda velocidad hasta los botones terminales, y salta de ahí al músculo.
¿Puede un nervio disparar solo un poquito si el estímulo es débil?
No, y eso es justo el principio de todo o nada. Solo cuando un estímulo supera un determinado umbral se abren de golpe muchos canales en la membrana celular, generando un potencial de acción completo - siempre del mismo tamaño. Si el estímulo no llega al umbral, no ocurre absolutamente nada.
Pero entonces, ¿cómo puedo apretar con distinta fuerza, si cada impulso es igual de grande?
Mediante la frecuencia, no el tamaño: un estímulo más fuerte no genera un impulso más grande, sino más impulsos por segundo. Y en el músculo se activan al mismo tiempo más fibras musculares individuales - así se consigue más fuerza en total, aunque cada impulso y cada fibra individual sigan, por separado, el principio de todo o nada.
La vaina de mielina aísla el axón como el plástico que recubre un cable eléctrico. Gracias a eso, la señal salta de nódulo en nódulo en lugar de avanzar poco a poco. Así, algunas neuronas alcanzan hasta 120 metros por segundo - más rápido que un coche de Fórmula 1. Las neuronas sin vaina de mielina, en cambio, apenas llegan a 1 metro por segundo, casi al ritmo de un paso caminando.
El principio de todo o nada se aplica a cada neurona y cada fibra muscular por separado - es la frecuencia de los impulsos y el número de fibras activadas a la vez lo que produce la fuerza graduada que sentimos en la vida diaria.
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